Jorge Pastor – Nos vemos en los bares

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Nos vemos en los bares

Siempre he defendido que las redes sociales pueden aportar mucho y bueno en un mundo que autogenera una necesidad constante de información. O más bien, por ser rigurosos, una necesidad constante de interrelación. Desde que nos levantamos hasta que nos acostamos, vivimos ‘enchufados’. Pero más allá del poder narcótico de las pantallas y las teclas –los estudiosos de las enfermedades del alma ya hablan abiertamente de ‘adicciones’-, Facebook o Twitter, por citar un par de ejemplos, pueden ser medios muy útiles para alcanzar esa cosa tan etérea llamada ‘notoriedad’ –a veces recurriendo temerariamente a la impostura-, para darse a conocer, para difundir información e incluso para hacer amigos.

Hola, soy Jorge Pastor y os invito a conocerme un poco mejor.

Por mi condición de periodista que utiliza con asiduidad estas ‘herramientas’, me invitan con frecuencia a foros para explicar mi experiencia. Y al final de cada charla, después de narrar unas cuantas venturas propias y ajenas, siempre subrayo lo mismo. Nos quedan las personas. Empatías ‘on line’ que, por muy fútiles que parezcan, sí que pueden llegar a tener el valor de lo auténtico. Y que también pueden ser muy provechosas desde el punto de vista personal y profesional. Esferas, por otra parte, que en muchos casos sí son convergentes.

Yo jamás había visto en persona a Juanjo López. Los que se mueven por las procelosas aguas de Twitter sí que tendrán alguna referencia por su ‘nick’ Melontajaenmano. Él conocía mi trabajo en Ideal y seguía con interés mi blog ‘Patadón y tentetieso’. Yo devoraba sus producciones y sus documentales, ocurrentes y cargados de denuncia social. Pero jamás habíamos hablado. De hecho, nuestra relación partió de un encontronazo en el fragor del ‘timeline’. Pues bien, este señor tuvo un buen sueño en una mala noche de verano, me envió un privado, me habló de Tranvía Crucis. Y ‘eh voila’, cuatro meses después estábamos emitiendo la primera web seria rodada y producida en Jaén y, de camino, dando un meneíto a algunas conciencias.

Ahora, y aquí retorno a la idea principal de este artículo, Melontajaenmano se ha convertido para mí en Juanjo López, un amigo. Ahí es nada. Tres cuartas de lo mismo podría decir de Cristina Aparicio. Desde hace un tiempo la llamo Chris e incluso ha posado para mí. O de P. P. Uceda, que ahora es Pedro y que me invitó a su boda. O de Rosa Marchal. O de Fernando R. Ortega, alias ‘Vagamundos’. O de Enrico, Yeyo e Ítalo, los chicos de JaénSquare. O de tantos seres maravillosos que –y esto es lo fascinante- aún me quedan por conocer.

¿Cuál es el problema? Que frente al universo de oportunidades que abren Facebook o Twitter, también es muy importante realizar un profiláctico ejercicio de distanciamiento de realidades que, en muchos casos, son ficticias. Y aquí les hablo como comunicador. Mi nombre es Jorge Pastor. Así figuro en Twitter (@JorgePastorS) y Facebook. Y así aparezco todos los días en el periódico. Es fácil buscarme y encontrarme. Pero el gran talón de Aquiles de las redes es precisamente éste. La libertad de expresión no es libertad ni es expresión si no se da la cara, por muy fácil que resulte identificar una IP e incluso poner una denuncia. Por eso, porque a los señores que mueven este suculento negocio no les interesa lo más mínimo que sus ‘clientes’ se identifiquen –básicamente porque serían muchos menos-, defiendo y defenderé que el mejor sitio para charlar sigue siendo, sin lugar a dudas, la barra de un bar.

Jorge Pastor. Periodista del diario Ideal

http://jaenblogs.ideal.es/patadonytentetieso/