Pedro Uceda

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Un post sobre la importancia de registrar una marca me manda hacer Chris Aparicio y, como diría Lope de Vega, en mi vida me he visto en tal aprieto. Espero poder responder a esta demanda con un texto que esté a la altura de la insigne web en la que estará alojado. 

Las razones para registrar una marca pueden ser muchas y variadas, aunque para no extenderme demasiado y facilitar la comprensión del fatigado lector que salta por internet en busca de información, las podemos resumir todas en una: si no registras la marca, no es tuya. A diferencia de los derechos de autor, que protegen obras artísticas, literarias, musicales o científicas y que nacen en el momento en que se puede acreditar su creación, sin que sea obligatorio un registro formal y público, en el caso de los derechos de propiedad industrial, donde encontramos marcas y nombres comerciales, diseños industriales y patentes, los derechos no nacen con el uso sino con el registro formal ante el organismo competente, en el caso de España la OEPM (Oficina Española de Patentes y Marcas).

Puede darse el caso, y con mucha más frecuencia de lo que sería deseable, de empresas que vienen desarrollando su actividad mercantil durante años, sin haber tenido problemas con el uso no autorizado de su marca y sin que nadie les haya impedido utilizarla para identificar sus productos o servicios, pero también puede que haya quien lleve toda su vida conduciendo sin carnet y no haya tenido problemas pero no por eso debe constituirse en un argumento de defensa, ni mucho menos en un ejemplo a seguir.

En un mundo tan competitivo como el de hoy, en el que tantas empresas luchan por ganar mercado, en el que tanto esfuerzo y dinero se emplean en publicidad y promoción para intentar influir en procesos de compra que la mayor parte de las veces se resuelven en cuestión de segundos, no tener registrada la marca con la que una empresa sale al mercado es un riesgo irresponsable e innecesario, sobre todo si se tiene en cuenta que se soluciona con un mínimo de planificación y 143 euros por diez años. Si hacen la misma cuenta divisoria que con el Canal +, me econocerán que pagar 14 euros al año por estar tranquilo en cuanto a la protección de una marca no es un coste inasumible.

Estamos de acuerdo en que tener una marca registrada no es una garantía de que nadie te va a copiar, porque siempre es responsabilidad del titular ejercer los derechos de oposición y defensa de su marca, pero con una marca registrada se tiene una herramienta efectiva para poder hacer esa gestión con la mayor eficacia, además de ser un factor de diferenciación que está llamando la atención al cliente sobre la originalidad del servicio o del producto que se ofrece contribuyendo a ganar competitividad. Todos estamos hartos de comprobar cómo se falsifican grandes marcas, pero también lo fácil que es distinguir el original de la copia. dolce_banana

La pregunta que todo empresario debe hacerse es ¿dónde quiere posicionarse en la mente de sus potenciales clientes? ¿como una empresa original que aporta valor con su marca y que se preocupa por protegerla, o como un piratilla cualquiera que no se responsabiliza del nombre de su producto, siguiendo la ley del “todo vale” y el principio del “mínimo esfuerzo”?. Proteger la marca, y usarla con responsabilidad y mimo, es toda una declaración de intenciones en este sentido.

Tenía un profesor que nos decía en el instituto que las vidas son como los grandes puentes de las autopistas, que de repente se separan para tomar direcciones opuestas y que luego se vuelven a cruzar, sin saber bien el cómo, ni el cuándo, ni el porqué. En el caso de Chris Aparicio nuestras vidas se cruzaron por primera vez en la Escuela (poco oficial) de Idiomas de la calle Tablerón, donde ella era la niña pizpireta y simpática que sigue siendo, y yo un tímido empollón que se sentaba al final y del que nadie hacía mucho caso. Por cuestiones del azar y por uso de las redes sociales, nuestras vidas se volvieron a cruzar no hace mucho y el recuerdo de aquellos tiempos han hecho que hoy en día cuente de una forma más intensa que en aquella primera ocasión con la amistad de Chris, a lo que hay que añadir la admiración que siento por su trabajo. Mucha gente como ella nos hace falta en Jaén, con su profesionalidad, su imaginación y su entusiasmo. Si todos lo hiciéramos igual, otro gallo nos cantaría.

Pedro Pablo Uceda Carrillo

http://marcasypatentesjaen.blogspot.com.es